“Allá donde se manifieste un conflicto de intereses (…) no debemos retroceder, si no solucionarlo mediante la guerra y comenzarla con una ofensiva resuelta, poco importa el pretexto, porque no se trata de ese conflicto, sino de nuestro porvenir, lo que está en juego”
(Febrero de 1914, Art. extraído de un diario alemán, Die Post).
Al leer esta frase pensamos que no es más que una opinión inhumana, sin sentimientos, que solo promueve la violencia. Hoy en día cualquier persona que manifieste una idea así, sería condenada por la sociedad catalogándose de terrorista.
Pero si nos preguntamos quien es el autor de tal aberración, nos damos cuenta que tenemos que regresar a un tiempo y espacio muy distinto al que poseemos hoy en día: debemos remontarnos a la Primera Guerra Mundial o quizás mucho antes.



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